| 1 cuota de $41.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $41.900,00 |
| 2 cuotas de $24.909,55 | Total $49.819,10 | |
| 3 cuotas de $17.144,08 | Total $51.432,25 | |
| 6 cuotas de $9.325,54 | Total $55.953,26 | |
| 9 cuotas de $6.689,10 | Total $60.201,92 | |
| 12 cuotas de $5.440,36 | Total $65.284,39 | |
| 24 cuotas de $3.837,16 | Total $92.092,01 |
| 3 cuotas de $17.853,59 | Total $53.560,77 | |
| 6 cuotas de $9.832,53 | Total $58.995,20 |
| 3 cuotas de $18.039,34 | Total $54.118,04 | |
| 6 cuotas de $9.903,06 | Total $59.418,39 | |
| 9 cuotas de $7.410,24 | Total $66.692,23 | |
| 12 cuotas de $6.068,86 | Total $72.826,39 |
| 18 cuotas de $4.341,77 | Total $78.151,88 |
LAURENCE DEBRAY
HIJA DE REVOLUCIONARIOS
EDITORIAL ANAGRAMA
Páginas: 224
Formato: 14 mm x 21 mm
Peso: 0.35 kgs.
ISBN: 978-84-339-8019-9
Laurence Debray es hija del filósofo Régis Debray y la historiadora Elizabeth Burgos. Sus padres provenían de familias acomodadas y tradicionales la de él parisina, la de ella venezolana, y ambos abrazaron la causa revolucionaria de Fidel Castro y el Che. En 1967 Régis Debray se unió a la guerrilla del Che en Bolivia como agente de enlace, fue detenido y poco después cayó el líder. Sufrió acusaciones de haberlo traicionado, de las que él se ha defendido siempre, y fue condenado a treinta años de cárcel, de los que cumplió solo algo más de tres gracias a los buenos oficios de la diplomacia francesa y a una amnistía. Después vinieron años de bohemia y refugio en la escritura, y, con la llegada al poder de Mitterrand, los cargos públicos: él como asesor del presidente, ella como directora de la Maison de l'Amérique latine... En este libro sincero y directo, Laurence Debray ajusta cuentas con el pasado y relata el mito y la verdad de sus progenitores revolucionarios y de su propia vida. Y así, aparecen el padre ausente, la madre que quiso ser libre y acabó encajonada en el papel de esposa de intelectual comprometido, su infancia austera y solitaria en París, el medio verano que pasó en un campamento de las juventudes comunistas cubanas dedicado a la formación de perfectos revolucionarios, la estancia en Sevilla, donde Alfonso Guerra se convirtió en un padre adoptivo, y después su paso por Venezuela, Londres, Nueva York... La autora combina con fluidez la mirada de una hija que escruta a sus padres, la sinceridad sin velos de los recuerdos más íntimos y la perspectiva distanciada de una historiadora que repasa una época de fervores revolucionarios, todo ello escrito siguiendo la contundente máxima de El misántropo de Molière que encabeza esta deslumbrante obra testimonial y autobiográfica: «Cuanto más se ama a alguien menos debe adulársele; el verdadero amor es el que nada perdona».
